Antonia Salgado, la Portuguesa


Antonia Salgado, alias la Portuguesa, fue protagonista de uno de los hechos bélicos citados en casi todas las crónicas de la Guerra Civil en Ronda: el paso de los rebeldes por el puente de la Ventilla. Este paraje, a unos 8 Kilómetros de Ronda, era considerado clave en la defensa de la ciudad, prueba de ello es que en sus cercanías el Comité de Guerra había construido hasta cuatro blocaos [Nota 1] de cemento con los que se pretendía repeler el ataque de los sublevados.

Aspecto de uno de los blocaos tras caer en manos de las fuerzas asaltantes. 
Fuente: Breviario de la conquista de Ronda [Nota 4]
Según ciertas fuentes, Antonia Salgado era natural de la aldea portuguesa de Cabanas, en otras se asegura que procedía de Lisboa. Dicen de ella que era de cuerpo ágil, mirada penetrante, todo nervio, y que tenía amplia cultura y formación [Nota 2]. Parece ser que llegó a la ciudad sevillana de Utrera en el año 35 para trabajar en la construcción del pantano de Torre del Águila.

En Julio de 1936 tomó parte en contra de la sublevación involucrándose con el Comité de Defensa de Utrera. Tuvo que huir de esta localidad cuando cayó en manos de los militares golpistas, el 26 de Julio. Recaló en Morón donde también participó en diversas contiendas. Finalmente llegó a Ronda a primeros de Agosto con un nutrido grupo de refugiados procedentes de la Sierra Sur sevillana [Nota 3]

En nuestra ciudad volvió a comprometerse y luchó en los frentes de Algodonales, Alcalá del Valle y Antequera. Su popularidad era grande y se ganó el apodo de la Libertaria. Como miembro del Comité de Guerra de Ronda participó en la reunión en la que se decidió dinamitar el puente de la Ventilla; la idea era hacerlo al paso de las columnas militares que hipotéticamente pudieran llegar a la ciudad por ésa vía. Se cuenta, además, que ella se ofreció voluntaria para llevar a cabo la misión.

Y así fue, el avance de los rebeldes se hizo a través de esta vía; las columnas de Corrales y Redondo confluyeron en Cañete, y ya con Varela al frente, se dirigieron a Ronda en la madrugada del 16 de Septiembre. Pero antes, a media mañana llegaron al puente de la Ventilla.

Vista desde la misma posición del blocao que ocupaba la Portuguesa
(en esta imagen hay que eliminar el paso subterráneo que entonces no existía)
Hay distintas versiones de lo sucedido ése día en este estratégico lugar. El relato de lo sucedido en el Puente de la Ventilla ése día ha llegado hasta nosotros distorsionado por los que en su momento contaron lo sucedido desde su óptica e interés propagandístico.

Así, en el libro de memorias de las hazañas bélicas protagonizadas por los contendientes del bando franquista, Ballesteros y Colombi, glosan el momento con las siguientes palabras:
".. llegamos al puente de la Ventilla, encontrando la carretera completamente minada y a uno de los lados de ésta, construidas con cemento y en muros de gran espesor unas trincheras o más bien unos blocaos con sus correspondientes troneras y unos gruesos cables que unían las minas entre sí. En uno de dichos blocaos, encontraron nuestras tropas escondida y enfundada en flamante mono azul, una mujer de nacionalidad portuguesa, cuya misión era nada menos, la de volar el puente al acercarse nuestras fuerzas..." [Nota 4]
No está claro lo que sucede en el momento de la llegada hasta el lugar de las columnas militares. Ciertas fuentes afirman que parte de la carretera fue volado por Antonia al accionar el interruptor conectado por un cable eléctrico a la carga de dinamita. Las mismas fuentes dicen que en la refriega posterior fue alcanzada por disparo de ametralladora, por lo que su compañero acudió para auxiliarle, pero ante la gravedad de la herida, fue la misma Antonia quien le dijo que se marchara y la dejase sola, siendo capturada por los requetés y falangistas de las columnas de Varela.

Imagen del supuesto momento en que Antonia Salgado 
es tiroteada por un francotirador desde el Puente de la Ventilla
Lo que sucede posteriormente, con una lírica de fuerte inspiración franquista, lo relata Ballesteros así:
"A pesar de su crueldad, solicitó y obtuvo al ser detenida, asistencia espiritual, presentándose ante un sacerdote, con el que confesó besando un Crucifijo, y arrepintiéndose públicamente de sus pasados errores." [Nota 4]
El hecho bélico y su muerte también fue recogido por el sacerdote antes citado, el capellán castrense Bernabé Copado, que acompañaba a la columna Redondo. El jesuíta relataba que la carretera fue parcialmente volada por una de las minas que llegó a hacer explosión, pero que no afectó al puente y que:
"de volar el puente no tuvo tiempo. La cogieron [a la Portuguesa] y allí mismo se la fusiló, después de prepararla y de hacer una larga confesión: había tenido buenos principios y tenía conocimiento de la religión"
[Nota 5]
En cambio, existe otra versión literaria que relata de forma distinta la llegada de las tropas rebeldes al puente. En resumen, viene a decir que Antonia y otro miliciano aguardaban apostados bajo una higuera, listos para prender la mecha y cumplir su misión. Pero los militares, sabedores de las intenciones y de todos los detalles de lo que allí les tenían preparados los milicianos, detuvieron la marcha a 500 metros del puente. Entonces, destacaron a un experimentado francotirador de la columna Redondo que desde un altozano esperó el momento idóneo para derribar a la Portuguesa de un balazo en el vientre. [Nota 6]

Fuentes y lectura crítica

No parece lógico que Antonia y su compañero miliciano esperaran bajo una higuera, cuando disponían de unas buenas construcciones defensivas. Y se menciona una mecha, no un detonador eléctrico, como en el resto de las otras versiones disponibles. Pero, a pesar del componente ficticio que aparentemente hay en este relato, el propio Queipo de Llano corroboró en su charla radiofónica del 19 de Septiembre una parte de esta versión, digamos "literaria":
“Como cosa curiosa, se cita la Libertaria, engendro del infierno, que recibió un balazo que la atravesó de parte a parte” [Nota 7]
Queipo desde los micrófonos de Unión Radio de Sevilla
en una de sus charlas propagandísticas.
Por su parte, el golpista Varela, en su diario de operaciones, reconoce que un día antes de este episodio se pasaron a las filas nacionalistas un total de 17 militares de diversa graduación y un guardia civil [Nota 8]. No es de extrañar, por tanto, que los rebeldes estaban al tanto de los planes del Comité de Guerra.

Conclusiones

Antonia Salgado, alias la Portuguesa, es uno de los paradigmas del desprecio que los golpistas aplicaron desde el primer momento a los defensores de la República. Su memoria ha sido pisoteada mil y una vez por su utilización cicatera como ejemplo de una persona burlada por la inteligencia de los atacantes, como el citado relato "de la gesta" de Ballesteros.

Sirvan estas líneas para hacer un poco de justicia y rescatar algo de verdad entre tanta desmemoria como nos ha impuesto durante décadas la educación y herencias franquistas.

Notas

  • [Nota 1] La palabra blocao procede del alemán blockhaus. Es una pequeña fortificación defensiva de madera y sacos terreros que se desarma y puede transportarse fácilmente para armarlo en donde mejor convenga. Los blocaos fueron ampliamente utilizados por las tropas españolas en las campañas del Rif en Marruecos durante el primer tercio del siglo XX.
  • [Nota 2] El periódico malagueño "El Popular", en su edición del viernes 25 de septiembre de 1936 le dedicó el artículo: “Ha muerto una mujer”. Fue la única referencia a la conquista de Ronda por parte de los rebeldes.
  • [Nota 3] "UTRERA 1936, OCUPACIÓN MILITAR Y REPRESIÓN". José Díaz Arriaza y Javier Fernández Castejón.
  • [Nota 4] "Breviario de la conquista de Ronda. De la gesta". Ballesteros y Colombi. Capítulo "Ronda a la vista". pp. 39-40.
  • [Nota 5] "Con la Columna Redondo: combates y conquistas: crónica de guerra", 1937. Bernabé Copado. pp. 106
  • [Nota 6] "Julio colérico". José Luis Conde Ayala. Capítulo IX: La Portuguesa.
  • [Nota 7] ABC de Sevilla, 19 de Septiembre 1936, p. 5. Sección: "La charla radia anoche por el general Queipo de Llano".
  • [Nota 8] "General Varela, diario de operaciones 1936-39". Jesús Núñez Calvo. pp.: 45. Entre los pasados a los rebeldes se cita al Capitán de Infantería José Vidal Pérez y el alférez Salvador Balsalobre.

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