¿Un campo de concentración en Ronda?

Campos para doblegar al enemigo

En las fuentes consultadas se usa indistintamente el término campo de concentración, de clasificación o depósito de prisioneros, para designar a los lugares de internamiento masivo.

Al margen de la denominación del lugar, es conveniente aclarar a qué nos referimos al hablar de campo de concentración. Resultan inevitables las connotaciones que el término ha adquirido tras la segunda guerra mundial, hasta el punto de afirmarse que en España «no hubo campos de concentración», al entender como ejemplo de ellos a los campos de exterminio nazi. Si bien los campos de concentración franquistas no son comparables con aquellos en cuanto a la funcionalidad aniquiladora, no puede negarse la existencia de un centenar y medio largo de instalaciones usadas para la humillación y aniquilación ideológica del enemigo. Conviene señalar que en este tipo de instalaciones no se respetaron en forma alguna las normas de la Convención de Ginebra de 1929 para el tratamiento de prisioneros de guerra que España había suscrito: carecían por completo de las más elementales condiciones de vida, la asistencia legal era nula y se violentaba de forma continua a los internos con todo tipo de vejaciones morales y físicas.

Usaremos la definición de campo de concentración franquista que aporta el profesor e historiador Javier Rodrigo [Ref1]:
"Campo de concentración franquista: lugar de internamiento preventivo e ilegal establecido durante la guerra civil española por los militares sublevados contra el ordenamiento político republicano para recluir a sus prisioneros de guerra en aras de clasificarlos, determinar sus supuestas responsabilidades criminales político-sociales, reeducarlos y reutilizarlos en una red de trabajos forzosos denominada de Batallones de Trabajadores y, en la posguerra, de Batallones Disciplinarios."

En su libro “Cautivos”, Javier Rodrigo analiza de forma global el fenómeno concentracionario en la España de Franco, que arranca el mismo año de la sublevación militar y termina en 1946 con el cierre del campo de concentración de Miranda de Ebro. El autor ha podido esclarecer, a través de un laborioso trabajo en archivos y fuentes memorialistas, la articulación de la política estatal destinada a la separación y depuración de los elementos indeseables para el régimen naciente. El libro da detalles precisos acerca de la organización, de los procesos de clasificación, de las prácticas reeducadoras y de la miserable vida que sufrieron centenares de miles de defensores de la República sujetos a una arbitrariedad y brutalidad extremas.

Inicialmente los prisioneros capturados por las tropas de Franco fueron internados en cárceles o instalaciones militares. Sin embargo, a medida que el conflicto avanzó, estos centros quedaron rebasados y se emplearon plazas de toros, cines, frontones, colegios, monasterios, conventos, fábricas abandonadas o lo que fuera, siempre que estuvieran suficientemente alejados del casco urbano y tuvieran abastecimiento de agua potable. Pero tras la finalización de la Guerra Civil, el número de prisioneros desbordó todas las infraestructuras disponibles y se improvisó la utilización de cualquier tipo de edificio para internar a los casi 500.000 prisioneros republicanos capturados y que habían de ser depurados para ser admitidos en el proyecto “de la nueva España”.

Evidencias

La hipótesis de la existencia de un campo de concentración en la ciudad ha sido barajada por diversos historiadores sin que hasta ahora haya sido respaldada con suficientes pruebas documentales [Ref2]. Por fin, empiezan a conocerse evidencias documentales que no dejan lugar a dudas:
  • Un salvoconducto fechado el 3 de Mayo de 1939 en cuyo membrete y sello figura la leyenda "Tribunal provisional del campo de concentración de Ronda". El documento autorizaba al prisionero portador del mismo a desplazarse hasta su pueblo de origen, al haber sido clasificado en el apartado D y por tanto, en libertad provisional según las instrucciones dictadas a las Comisiones Clasificadoras de Prisioneros y Presentados. [Ref3]
Salvoconducto emitido en el campo de concentración de Ronda
  • El Archivo General Militar de Guadalajara guarda entre su abundante documentación varias carpetas agrupadas bajo la denominación “Prisioneros de guerra internados en campos o depósitos de concentración, batallones de trabajadores y hospitales militares de prisioneros de guerra” [Ref4]. El contenido de estas 6 carpetas son los expedientes y listados de un gran número de prisioneros con sus datos de filiación en estadillos mensuales o quincenales. Además se hace constar, en mayor o menor medida, las acusaciones o sospechas sobre su condición política o social, actuaciones durante la guerra, pertenencia a sindicatos o partidos políticos, encuadramiento en unidades republicanas, así como campo, batallón o prisión donde se encuentra. Y también se anota si están pendientes de clasificación por falta de avales o a la espera de Consejo de guerra.
    Estos estadillos procedían del Servicio de Información de la Guardia Civil. que eran los encargados de fichar y hacer las diligencias administrativas en los propios campos, remitiéndolas periódicamente a las Capitanías Generales o al propio Servicio de la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros (ICCP).
    En el listado correspondiente a la carpeta número 2, que data de Septiembre de 1939, figuran los nombres de 1728 prisioneros internados, entre otros, en el campo de concentración de Ronda.
  • El archivo de la Real Maestranza de Caballería de Ronda conserva un oficio de la Comandancia Militar de la ciudad, fechado el 11 de Abril de 1939, solicitándole formalmente la Plaza de Toros “para las atenciones del campo de concentración de esta Plaza”. [Nota 2]
    Sello estampado en el oficio
    Es posible que la Plaza de Toros de Ronda se usara como campo de concentración provisional debido a la saturación de prisioneros que produjo el final de la contienda y que llevó al colapso de las instalaciones usadas hasta el momento, como ya se ha dicho. El oficio no es claro y deja lugar a la interpretación de que se tratase de una ampliación de un campo de concentración ya existente.
  • En el artículo “Internamiento y trabajo forzoso: los campos de concentración de Franco” [Ref5], Javier Rodrigo ofrece una minuciosa relación de los campos de concentración franquista elaborada a partir de sus investigaciones en archivos militares. El campo de concentración de Ronda aparece citado como destacado en esta relación y se hace constar que funcionó durante el año 1939. Ronda también aparece citada dos veces en el libro “Cautivos” del mismo autor: una, en un listado con los campos y número de prisioneros del Ejército del Sur que se reproduce parcialmente a continuación. 




  • La segunda cita es la siguiente:
    “En el listado de campos de concentración que en marzo de 1939 se consideran de «reciente creación», vemos ante todo un crecimiento del número de centros en Andalucía. En San Lúcar, Antequera, Ronda, Cádiz y Sevilla (en esta última, tres campos) se habían instalado con la mayor brevedad centros de internamiento a las órdenes de las auditorías de guerra y bajo la supervisión de la ICCP” 
  • Esta brevedad con la que se puso en funcionamiento el campo de concentración de Ronda permite barajar la hipótesis de que efectivamente se usaron otras instalaciones preexistentes.

    ¿Dónde pudo ubicarse?

    Ciertas fuentes orales sitúan el campo de concentración rondeño en las cercanías de la Dehesa, muy cerca del actual campamento de la Legión, aunque sin concretar más su localización. Esas mismas fuentes sostienen que dicho campo de concentración funcionó por espacio de al menos un año y donde habría hasta 2000 prisioneros, lo que coincide con las investigaciones del profesor Rodrigo. Otros testimonios ubican al campo en el lugar conocido como “los Palúdicos”, aledaño a las instalaciones militares antes mencionadas.

    El análisis "temporal" de la zona mediante sistemas de información geográfica revela una inquietante huella. En los vuelos aéreos de los años 46 y sucesivos puede apreciarse una concentración de hasta 18 construcciones en ésa área [Nota 2].

    Construcciones en el área de los Palúdicos, procedente de la ortofoto del vuelo americano (1956).

    El origen de estas construcciones es un misterio. Es posible que procedan de una etapa anterior a la Guerra Civil, concretamente al año 1918. Entonces el Jefe de Sanidad Militar del Ejército de España en Marruecos envió una propuesta al Ministerio de la Guerra para la creación en Ronda y Granada de sanatorios para soldados afectados de paludismo, enfermedad muy frecuente en las filas del ejército español en el Norte de África [Ref 6]

    Lo que sí aseguran algunos testimonios es que a finales de los años 50 aún quedaban en pié 6 u 8 de estas construcciones, mientras que de otros barracones sólo quedaban sus basamentos de hormigón.

    Hoy estas huellas físicas están prácticamente “borradas”, aunque aún quedan restos de los barracones en las inmediaciones del lugar, a pesar que la zona se remodeló completamente tras la reconstrucción de la carretera A376, en el año 1981.

    Lugares de la Memoria


    En general, el desinterés de las administraciones ha mantenido en el olvido a estos campos de concentración y centros de internamiento de trabajadores esclavizados (ni siquiera una placa recuerda en el Valle de los Caídos en qué condiciones y quiénes construyeron el mausoleo de Franco). Sin embargo, esta práctica memoricida es una oportunidad perdida: estos lugares de la Memoria no deberían ser escondidos o destruidos porque son representativos de una realidad y forma parte de nuestra peor Historia. De esa que es preciso tener presente, aprender de ella y asimilarla para no repetirla.

    Notas:

    [Nota 1] Desconozco si hubo respuesta a esta solicitud, aunque los testimonios recabados dan por hecho su utilización.

    [Nota 2] Para ver el estado actual del lugar y una vista aérea histórica, sírvanse consultar la dirección: Una inquietante huella: Los Palúdicos

    Referencias:

    [Ref 1] “Cautivos. Campos de concentración en la España franquista 1936-1947”, Javier Rodrigo. Editorial Crítica, 2005.

    [Ref 2] “Málaga 1937. El año de Némesis”, de Lucia Prieto y "Fuera del reino de la cordura...represión en Málaga, 1937-1939". Encarnación Barranquero Texeira. En la revista Represión franquista de Andalucía editado por la Asociación Memoria Antifranquista del Baix Llobregat. 2011. “Entre el cielo y la tierra. La represiónfranquista en Málaga”. Manuel Morales Muñoz. Baetica. Universidad de Málaga. 2008.

    [Ref 3] "Memorias de Ronda", nro. 7, Marzo 2011, pp. 67. Faustino Peralta. (Número especial dedicado a la Guerra Civil en Ronda).

    [Ref 4] “Prisioneros de guerra internados en campos o depósitos de concentración, batallones de trabajadores y hospitales militares de prisioneros de guerra”. Archivo General Militar de Guadalajara. Listados de prisioneros, caja 1, carpetas 1 a 6. F. J. López Jiménez. Marzo 2004.  (Consultado en línea el 23 de Febrero de 2017)

    [Ref 5] “Internamiento y trabajo forzoso: los campos de concentración de Franco”, Javier Rodrigo. (Consultado en línea el 20/Febrero/2017)

    [Ref 6] “Militares, moros y mosquitos. El paludismo en el protectorado español en Marruecos (1912-1956)”. Jorge Molero Mesa. En La acción médico-social contra el paludismo en la España metropolitana y colonial del siglo xx. CSIC 2003. pp. 336. Consultado en línea el 20 Febrero 2017.

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