Puente Nuevo Junio 2017

Portada dedicada al artista Nicomedes
En la revista aparece la versión impresa del artículo ¿Un campo de concentración en Ronda?
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Antonia Salgado, la Portuguesa


Antonia Salgado, alias la Portuguesa, fue protagonista de uno de los hechos bélicos citados en casi todas las crónicas de la Guerra Civil en Ronda: el paso de los rebeldes por el puente de la Ventilla. Este paraje, a unos 8 Kilómetros de Ronda, era considerado clave en la defensa de la ciudad, prueba de ello es que en sus cercanías el Comité de Guerra había construido hasta cuatro blocaos [Nota 1] de cemento con los que se pretendía repeler el ataque de los sublevados.

Aspecto de uno de los blocaos tras caer en manos de las fuerzas asaltantes. 
Fuente: Breviario de la conquista de Ronda [Nota 4]
Según ciertas fuentes, Antonia Salgado era natural de la aldea portuguesa de Cabanas, en otras se asegura que procedía de Lisboa. Dicen de ella que era de cuerpo ágil, mirada penetrante, todo nervio, y que tenía amplia cultura y formación [Nota 2]. Parece ser que llegó a la ciudad sevillana de Utrera en el año 35 para trabajar en la construcción del pantano de Torre del Águila.

En Julio de 1936 tomó parte en contra de la sublevación involucrándose con el Comité de Defensa de Utrera. Tuvo que huir de esta localidad cuando cayó en manos de los militares golpistas, el 26 de Julio. Recaló en Morón donde también participó en diversas contiendas. Finalmente llegó a Ronda a primeros de Agosto con un nutrido grupo de refugiados procedentes de la Sierra Sur sevillana [Nota 3]

En nuestra ciudad volvió a comprometerse y luchó en los frentes de Algodonales, Alcalá del Valle y Antequera. Su popularidad era grande y se ganó el apodo de la Libertaria. Como miembro del Comité de Guerra de Ronda participó en la reunión en la que se decidió dinamitar el puente de la Ventilla; la idea era hacerlo al paso de las columnas militares que hipotéticamente pudieran llegar a la ciudad por ésa vía. Se cuenta, además, que ella se ofreció voluntaria para llevar a cabo la misión.

Y así fue, el avance de los rebeldes se hizo a través de esta vía; las columnas de Corrales y Redondo confluyeron en Cañete, y ya con Varela al frente, se dirigieron a Ronda en la madrugada del 16 de Septiembre. Pero antes, a media mañana llegaron al puente de la Ventilla.

Vista desde la misma posición del blocao que ocupaba la Portuguesa
(en esta imagen hay que eliminar el paso subterráneo que entonces no existía)
Hay distintas versiones de lo sucedido ése día en este estratégico lugar. El relato de lo sucedido en el Puente de la Ventilla ése día ha llegado hasta nosotros distorsionado por los que en su momento contaron lo sucedido desde su óptica e interés propagandístico.

Así, en el libro de memorias de las hazañas bélicas protagonizadas por los contendientes del bando franquista, Ballesteros y Colombi, glosan el momento con las siguientes palabras:
".. llegamos al puente de la Ventilla, encontrando la carretera completamente minada y a uno de los lados de ésta, construidas con cemento y en muros de gran espesor unas trincheras o más bien unos blocaos con sus correspondientes troneras y unos gruesos cables que unían las minas entre sí. En uno de dichos blocaos, encontraron nuestras tropas escondida y enfundada en flamante mono azul, una mujer de nacionalidad portuguesa, cuya misión era nada menos, la de volar el puente al acercarse nuestras fuerzas..." [Nota 4]
No está claro lo que sucede en el momento de la llegada hasta el lugar de las columnas militares. Ciertas fuentes afirman que parte de la carretera fue volado por Antonia al accionar el interruptor conectado por un cable eléctrico a la carga de dinamita. Las mismas fuentes dicen que en la refriega posterior fue alcanzada por disparo de ametralladora, por lo que su compañero acudió para auxiliarle, pero ante la gravedad de la herida, fue la misma Antonia quien le dijo que se marchara y la dejase sola, siendo capturada por los requetés y falangistas de las columnas de Varela.

Imagen del supuesto momento en que Antonia Salgado 
es tiroteada por un francotirador desde el Puente de la Ventilla
Lo que sucede posteriormente, con una lírica de fuerte inspiración franquista, lo relata Ballesteros así:
"A pesar de su crueldad, solicitó y obtuvo al ser detenida, asistencia espiritual, presentándose ante un sacerdote, con el que confesó besando un Crucifijo, y arrepintiéndose públicamente de sus pasados errores." [Nota 4]
El hecho bélico y su muerte también fue recogido por el sacerdote antes citado, el capellán castrense Bernabé Copado, que acompañaba a la columna Redondo. El jesuíta relataba que la carretera fue parcialmente volada por una de las minas que llegó a hacer explosión, pero que no afectó al puente y que:
"de volar el puente no tuvo tiempo. La cogieron [a la Portuguesa] y allí mismo se la fusiló, después de prepararla y de hacer una larga confesión: había tenido buenos principios y tenía conocimiento de la religión"
[Nota 5]
En cambio, existe otra versión literaria que relata de forma distinta la llegada de las tropas rebeldes al puente. En resumen, viene a decir que Antonia y otro miliciano aguardaban apostados bajo una higuera, listos para prender la mecha y cumplir su misión. Pero los militares, sabedores de las intenciones y de todos los detalles de lo que allí les tenían preparados los milicianos, detuvieron la marcha a 500 metros del puente. Entonces, destacaron a un experimentado francotirador de la columna Redondo que desde un altozano esperó el momento idóneo para derribar a la Portuguesa de un balazo en el vientre. [Nota 6]

Fuentes y lectura crítica

No parece lógico que Antonia y su compañero miliciano esperaran bajo una higuera, cuando disponían de unas buenas construcciones defensivas. Y se menciona una mecha, no un detonador eléctrico, como en el resto de las otras versiones disponibles. Pero, a pesar del componente ficticio que aparentemente hay en este relato, el propio Queipo de Llano corroboró en su charla radiofónica del 19 de Septiembre una parte de esta versión, digamos "literaria":
“Como cosa curiosa, se cita la Libertaria, engendro del infierno, que recibió un balazo que la atravesó de parte a parte” [Nota 7]
Queipo desde los micrófonos de Unión Radio de Sevilla
en una de sus charlas propagandísticas.
Por su parte, el golpista Varela, en su diario de operaciones, reconoce que un día antes de este episodio se pasaron a las filas nacionalistas un total de 17 militares de diversa graduación y un guardia civil [Nota 8]. No es de extrañar, por tanto, que los rebeldes estaban al tanto de los planes del Comité de Guerra.

Conclusiones

Antonia Salgado, alias la Portuguesa, es uno de los paradigmas del desprecio que los golpistas aplicaron desde el primer momento a los defensores de la República. Su memoria ha sido pisoteada mil y una vez por su utilización cicatera como ejemplo de una persona burlada por la inteligencia de los atacantes, como el citado relato "de la gesta" de Ballesteros.

Sirvan estas líneas para hacer un poco de justicia y rescatar algo de verdad entre tanta desmemoria como nos ha impuesto durante décadas la educación y herencias franquistas.

Notas

  • [Nota 1] La palabra blocao procede del alemán blockhaus. Es una pequeña fortificación defensiva de madera y sacos terreros que se desarma y puede transportarse fácilmente para armarlo en donde mejor convenga. Los blocaos fueron ampliamente utilizados por las tropas españolas en las campañas del Rif en Marruecos durante el primer tercio del siglo XX.
  • [Nota 2] El periódico malagueño "El Popular", en su edición del viernes 25 de septiembre de 1936 le dedicó el artículo: “Ha muerto una mujer”. Fue la única referencia a la conquista de Ronda por parte de los rebeldes.
  • [Nota 3] "UTRERA 1936, OCUPACIÓN MILITAR Y REPRESIÓN". José Díaz Arriaza y Javier Fernández Castejón.
  • [Nota 4] "Breviario de la conquista de Ronda. De la gesta". Ballesteros y Colombi. Capítulo "Ronda a la vista". pp. 39-40.
  • [Nota 5] "Con la Columna Redondo: combates y conquistas: crónica de guerra", 1937. Bernabé Copado. pp. 106
  • [Nota 6] "Julio colérico". José Luis Conde Ayala. Capítulo IX: La Portuguesa.
  • [Nota 7] ABC de Sevilla, 19 de Septiembre 1936, p. 5. Sección: "La charla radia anoche por el general Queipo de Llano".
  • [Nota 8] "General Varela, diario de operaciones 1936-39". Jesús Núñez Calvo. pp.: 45. Entre los pasados a los rebeldes se cita al Capitán de Infantería José Vidal Pérez y el alférez Salvador Balsalobre.

¿Un campo de concentración en Ronda? (Versión final)

Campos para doblegar al enemigo 

(Adelanto a la publicación en Puente Nuevo, Junio 2017)
Conviene aclarar a qué nos referimos al hablar de campo de concentración. Resultan inevitables las connotaciones que el término ha adquirido tras la segunda guerra mundial, hasta el punto de afirmarse que en España «no hubo campos de concentración durante la dictadura». Si bien los campos de concentración franquistas no son comparables con los campos de exterminio nazi, no puede negarse la existencia de un centenar y medio largo de instalaciones concebidas para la humillación y aniquilación ideológica de los republicanos. También conviene señalar que en este tipo de instalaciones no se respetaron en forma alguna las normas de la Convención de Ginebra de 1929 para el tratamiento de prisioneros de guerra que España había suscrito: carecían por completo de las más elementales condiciones de vida, la asistencia legal era nula y se ejercía una violencia desmedida y continuada sobre los internos. En resumen, lugares de hacinamiento, hambre, enfermedad, violencia y muerte1.

Usaremos la definición de campo de concentración franquista que aporta el profesor e historiador Javier Rodrigo en su libro “Cautivos”2: lugar de internamiento masivo, preventivo e ilegal establecido durante la guerra civil española por los militares sublevados para recluir a los republicanos en aras de clasificarlos, determinar sus supuestas responsabilidades criminales político-sociales, reeducarlos y reutilizarlos como mano de obra barata en una red de trabajos forzosos.

Javier Rodrigo analiza de forma global el fenómeno de los campos de concentración en la España de Franco. El libro aporta detalles precisos acerca de la organización, de los procesos de clasificación, de las prácticas reeducadoras y de la miserable vida que sufrieron centenares de miles de defensores de la República sujetos a una arbitrariedad y brutalidad extremas.

Inicialmente los prisioneros capturados por las tropas de Franco fueron confinados en cárceles, instalaciones militares o monasterios y conventos cedidos por la Iglesia (principal proveedora de edificios habilitados para prisiones). Sin embargo, a medida que el conflicto avanzó, estos lugares de reclusión quedaron totalmente colapsados y se usaron plazas de toros, campos de fútbol, castillos, cines, frontones, colegios, fábricas abandonadas o lo que fuera, siempre que estuvieran bien comunicados por tren y tuvieran abastecimiento de agua potable. Pero la situación se agravó con la progresiva caída de las líneas republicanas y sobre todo, con la finalización de la Guerra Civil; entonces la avalancha de prisioneros desbordó todas las infraestructuras disponibles y derivó en una situación caótica que llevó a la utilización de cualquier tipo de edificio para internar a los casi 500.000 prisioneros republicanos capturados y que habían de ser reeducados para ser admitidos en el proyecto “de la nueva España”.

Evidencias


La hipótesis de la existencia de un campo de concentración en la ciudad ha sido barajada por diversos historiadores sin que hasta ahora haya sido suficientemente documentada:

...varios campos de concentración fueron habilitados por la provincia: la plaza de toros de Vélez, un campo de concentración en Torremolinos, otro en Antequera-Campillos, acaso otro en Ronda y uno en Alhaurín el Grande3
Por fin, empiezan a conocerse evidencias documentales que no dejan lugar a dudas:

  1. Un salvoconducto fechado el 3 de Mayo de 1939 en cuyo membrete y sello figura la leyenda "Tribunal provisional del campo de concentración de Ronda"4. El documento autorizaba al prisionero portador del mismo a desplazarse hasta su pueblo de origen, al haber sido clasificado en el apartado D y por tanto, en libertad provisional por ser menor de 32 años y no tener antecedentes, según las instrucciones dictadas a las Comisiones Clasificadoras de Prisioneros y Presentados con fecha 12 de Abril del 39. (Ver cuadro 1)



  2. El Archivo General Militar de Guadalajara guarda entre su abundante documentación varias carpetas agrupadas bajo la denominación “Prisioneros de guerra internados en campos o depósitos de concentración, batallones de trabajadores y hospitales militares de prisioneros de guerra”5. El contenido de estas 6 carpetas son los expedientes y listados de un gran número de prisioneros con sus datos de filiación en estadillos mensuales o quincenales confeccionados por la Guardia Civil. En ellos se hace constar, en mayor o menor medida, las acusaciones o sospechas sobre su condición política o social, actuaciones durante la guerra, pertenencia a sindicatos o partidos políticos, encuadramiento en unidades republicanas, así como campo, batallón o prisión donde se encuentra. Y también se anota si están pendientes de clasificación por falta de avales o a la espera de Consejo de guerra.
    En el listado correspondiente a la carpeta número 2, que data de Septiembre de 1939, figuran los nombres de 1728 prisioneros internados, entre otros, en el campo de concentración de Ronda. 

  3. Legajos de expedientes personales de prisioneros de campos de
        concentración y batallones disciplinarios en el Archivo General
        Militar de Ávila
  4. El Archivo de la Real Maestranza de Caballería de Ronda conserva un oficio de la Comandancia Militar de la ciudad, fechado el 11 de Abril de 1939, donde dice lo siguiente: “Necesitándose para las atenciones del campo de concentración de esta Plaza, la Plaza de Toros y locales anexos a la misma, ruégole disponga se haga entrega de ellos a esta Comandancia...”.

    Prisioneros republicanos en una de las muchas plazas de toros de España en 1939
    Es bastante probable que el requerimiento de la Comandancia Militar fuera atendido por la Real Maestranza teniendo en cuenta que los militares ostentaban en esos momentos la máxima autoridad en la ciudad, muy por encima del Ayuntamiento que en esa fecha se limitaba a funciones administrativas.6
    Por otra parte, el oficio no es claro y deja lugar a la interpretación de que se tratase de una ampliación de un campo de concentración ya existente. Esto indicaría que la Plaza de Toros de Ronda se usara como campo de concentración provisional debido a la saturación de prisioneros que llevó al colapso de las instalaciones disponibles al final de la contienda, fecha que coincide con la del oficio.

  5. Ronda aparece citada en la minuciosa relación de los campos de concentración franquista del artículo de Javier Rodrigo, “Internamiento y trabajo forzoso: los campos de concentración de Franco”7. En esa lista negra aparece como campo destacado y creado en 1939. Ronda también es citada dos veces en el libro “Cautivos” del mismo autor: una, en un listado con los campos y número de prisioneros del Ejército del Sur en marzo de 1939 que se reproduce parcialmente en la siguiente tabla:


    La segunda cita dice:
    (...) En Ronda se había instalado con la mayor brevedad un centro de internamiento a las órdenes de las auditorías de guerra y bajo la supervisión del servicio de Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros.”8

    Esta brevedad señalada permite barajar la hipótesis de que se usaran unas instalaciones preexistentes.

¿Dónde pudo ubicarse?

Ciertas fuentes orales sitúan el campo de concentración rondeño en las cercanías de la Dehesa, aunque sin concretar más su localización. Esas mismas fuentes sostienen que en dicho campo de concentración se internaron hasta 2000 personas y que funcionó por espacio de un año, lo que coincide con las investigaciones del profesor Rodrigo. Otros testimonios ubican al campo en el lugar conocido como “los Palúdicos”, aledaño a las instalaciones militares antes mencionadas. [Véase cuadro 2]

Nombres propios

Los campos de concentración fueron ideados para internar a una gran masa de presos de guerra, pero no de las personas oriundas de los pueblos aledaños, sino de los republicanos capturados en las zonas de combate y llevados a retaguardia para la clasificación y la depuración como ya se ha dicho.

Este fue el caso por ejemplo de Virgilio R. G., el portador del salvoconducto citado en la evidencia número 1. Él era natural de Granátula de Calatrava (Ciudad Real) y en el momento de su liberación provisional se le permite ir a su pueblo con la condición de presentarse en la Comandancia Militar, Ayuntamiento o puesto de la Guardia Civil, como puede leerse en el documento.

En el caso de algunos rondeños, José G. T., combatió del lado de la República y fue capturado en Levante. Desde allí fue conducido a pié hasta la plaza de toros de Baza donde se le clasificó como desafecto y enviado a uno de los Batallones de Trabajadores Penados de Tarifa, estuvo tres años de trabajos forzados en la construcción de parapetos en la carretera de Facinas; posteriormente hubo de cumplir otros tres años de servicio militar en el Ejército de Franco antes de regresar a Ronda donde se encontraría estigmatizado y sin trabajo.9

Los hermanos Juan y Miguel G. R., corrieron desigual suerte. Pasaron la guerra en Valencia, trabajando en una fábrica de obuses para el gobierno republicano. Al terminar la contienda vuelven en tren a Ronda. Pero son detenidos en la estación por el cabo de la Guardia Civil Emiliano D. R. y conducidos a un campo de prisioneros en la Dehesa de Ronda. Juan consiguió avales y quedó en libertad, sin embargo Miguel fue condenado a trabajos forzados en el Batallón de Trabajadores Penados de Tarifa. Posteriormente, también tuvo que cumplir el servicio militar.10

Por su parte, encontramos más presioneros rondeños en la carpeta 5 del Archivo de Guadalajara, correspondientes a la relación de Marzo de 1940:

  • Enrique T. G. “de 21 años, soltero, panadero, hijo de Juan y Ana, natural y vecino de Ronda. Desertó de las filas Nacionales al Ejército rojo. Se le instruyó atestado que se entregó a la Comisión Clasificatoria del Campo de Portaceli.”


  • José R. R., “de 27 años de edad, soltero, jornalero, hijo de Juan y Rosa, natural y vecino de Ronda, del Batallón de Trabajadores nº. 211. Afiliado a la CNT. Acusado de haber formado parte de los grupos que destruyeron la Iglesia. Prestó servicios de guardia armado, en diferentes puntos de la población. A disposición del Sr. Auditor de Guerra del Campo de Gibraltar”.


  • Salvador G. T., “de 30 años de edad, casado, albañil, natural y vecino de Ronda, hijo de Francisco y Carmen, del Batallón 162. Afiliado a la CNT. Al ser liberado su pueblo huyó a Valencia. Hizo guardias con armas tomando parte de la detención del encargado del cortijo ”Ronda la Vieja”, Sr. Lebrón, que más tarde fue asesinado, culpándosele también de este asesinato. A disposición del Sr. Juez Auditor de la Subinspección Regional de Prisioneros de Barcelona”.

Prisioneros republicanos obligados a cantar el "Cara al sol"
saludando a la bandera en un campo de concentración

 Fuentes documentales

Los campos de concentración son una realidad poco y mal conocida. En parte, porque la documentación existente no ha estado disponible hasta ahora11 y en parte, por un deseo evidente de ocultación y negacionismo impuesto por las autoridades.

Lamentablemente, esa ocultación se sigue practicando hoy en día en algunos archivos militares; primero, dificultando enormemente el acceso a la información, siendo prácticamente imposible su consulta si no es de forma presencial y segundo, camuflando su existencia. Por ejemplo, no es posible encontrar información acerca de “campos de concentración”, en cambio podremos acercarnos algo si buscamos por “depósito de prisioneros o desafectos” (en la terminología empleada en el Archivo de Guadalajara, por caso).

Sin embargo, los avances en los estudios historiográficos son imparables y en la mayor parte de los casos vienen de la mano de un rigor metodológico imprescindible para evidenciar uno de los aspectos fundacionales de la dictadura franquista: la expiación de la culpa y la redención a través del trabajo esclavo de los republicanos.

Insto a los lectores interesados a ver el documental “Los campos de concentración de Franco”, emitido en Mayo de 1999 por la 2 de TVE en el programa Línea 900, y que supuso un punto de inflexión en el conocimiento de los archivos y la realidad de los campos. Algunas imágenes de este artículo proceden de fotogramas capturados del mismo. Acceso en la página web: http://www.rtve.es/alacarta/videos/altres-programes-darxiu/linea-900-els-camps-concentracio-franco/523108/#

Lugares para la Memoria

En general, el desinterés de las administraciones ha mantenido en el olvido a estos campos de concentración y centros de internamiento de trabajadores esclavizados (ni siquiera una placa recuerda en el Valle de los Caídos en qué condiciones y quienes construyeron el mausoleo de Franco). Sin embargo, esta práctica memoricida tan española es una oportunidad perdida: estos lugares de la Memoria no deberían ser escondidos o destruidos porque son representativos de una realidad y forman parte de nuestra Historia. De esa que es preciso, nos guste o no, tener presente, aprender de ella y asimilarla para no repetirla.

Agradecimientos y aclaración:

Este artículo ha sido posible gracias a la desinteresada colaboración de varias personas entre ellas: Francisco Moreno Jiménez y el Foro por la Memoria de Guadalajara y también, a la obstrucción de otras muchas que me han espoleado a mostrar los datos que aquí se recogen.

Este es un trabajo menor, que tan sólo aspira a llamar la atención sobre la existencia de un campo de concentración franquista en nuestra ciudad. Debe entenderse como un trabajo de investigación periodística, no histórico.

Cuadro 1:

Inicialmente la Orden General de Clasificación de prisioneros y presentados (léase desertores) fue dispuesta por Franco en Salamanca en 1937. En las instrucciones se establecían unas comisiones encargadas de valorar si el desertor o prisionero era leal o por lo menos fiable para su destino al ejército de la siguiente manera: los clasificados como afectos al golpe de estado o los que fueron obligados a servir en las filas republicanas al ser llamados por su reemplazo, quedaban en libertad y eran destinados a las cajas de recluta si estaban en edad militar. Lo mismo les sucedía a los que siendo voluntarios del Ejército Popular se pasaban las líneas nacionales esperando acogerse a los beneficios de los panfletos de propaganda que instaban a la deserción12.

Los que no pudieran acreditar su adhesión o fueran voluntarios del ejército popular quedaban internados en los campos de concentración a la espera de los avales del cura, el alcalde o el jefe de falange de su pueblo para su clasificación definitiva. Por último, los jefes y oficiales y los que tuvieran responsabilidad social, política o común, se les recluía a la espera de consejo de guerra, por lo general sin garantías jurídicas de ninguna clase.

Aval firmado por el Alcalde y Jefe de Falange reconociendo la adhesión al
"Glorioso Movimiento Nacional" de un prisionero
 A partir de estas instrucciones generales de clasificación de los presos en campos y prisiones habilitadas se decidía el destino de miles de personas según las siguientes posibilidades:

A) Prisión. Aquellos con antecedentes, denuncias o bajo investigación por delitos de sangre. El jefe del campo los ponía aparte y a disposición de la Auditoría de Guerra.

B) Permanecer en el campo para formar Batallones de Trabajadores. Aquellos con antecedentes desfavorables no constitutivos de delito.

C) Permiso Provisional. Mayores de treinta y dos años sin antecedentes.

D) Libertad Provisional. Menores de treinta y dos años sin antecedentes.

Cuadro 2: Los Palúdicos, una inquietante huella.

En el análisis “temporal” de la zona mediante sistemas de información geográfica a partir de los vuelos aéreos de los años 46 y sucesivos puede apreciarse una concentración de hasta 18 construcciones en ésa área13.

Vista aérea de los Palúdicos (vuelo americano 1956)

El origen de estas construcciones es desconocido. Es posible que procedan de una etapa anterior a la Guerra Civil, concretamente del año 1918. Entonces el Jefe de Sanidad Militar del Ejército de España en Marruecos envió una propuesta al Ministerio de la Guerra para la creación en Ronda y Granada de sanatorios para soldados afectados de paludismo, enfermedad muy frecuente en las filas del ejército español en el Norte de África14.

Lo que sí aseguran algunos testimonios es que a finales de los años 50 aún quedaban en pie 6 u 8 de estas construcciones, mientras que de otros barracones sólo quedaban sus basamentos de hormigón.

Hoy estas huellas físicas están prácticamente “borradas”, pero aún quedan restos de los barracones en las inmediaciones del lugar, a pesar que la zona se remodeló completamente tras la reconstrucción de la carretera A376, en el año 1981.

¿Son estos los restos del campo de concentración en Ronda?

Esta cuestión es sólo una hipótesis, quizá descabellada pero posible. Algunas fuentes orales apuntan en ésa dirección, pero hasta el momento no ha podido confirmarse documentalmente. Otros testimonios sitúan dicho campo un par de kilómetros más arriba, a espaldas del actual campamento de la Legión.

Esquema de barracones desmontables destinados a la ampliación de los campos de concentración (fuente: Archivo G.M. Ávila)

Notas

1 “Se calcula que entre 1939 y 1944 unas 140.000 personas fueron ejecutadas o murieron en prisión. La causa fundamental, fue la combinación de las ejecuciones legales, tras un Consejo de Guerra rápido, y las extralegales, fundamentalmente en las sacas y paseos. Pero resulta muy difícil separar las ejecuciones de las muertes de presos por «causas naturales», ya que el hambre, las enfermedades y las condiciones de trabajo hicieron verdaderos estragos entre la población penitenciaria.” La política penitenciaria del franquismo y la consolidación del Nuevo Estado. Gutmaro Gómez Bravo. Consultado en línea el 16 de Mayo de 2017.

2 “Cautivos. Campos de concentración en la España franquista 1936-1947”, Javier Rodrigo. Editorial Crítica, 2005.

3 "Fuera del reino de la cordura... represión en Málaga, 1937-1939". Encarnación Barranquero Texeira. En la revista Represión franquista de Andalucía editado por la Asociación Memoria Antifranquista del Baix Llobregat. 2011. Otras citas en: “Málaga 1937. El año de Némesis”, de Lucia Prieto. “Entre el cielo y la tierra. La represión franquista en Málaga”. Manuel Morales Muñoz. Baetica. Universidad de Málaga. 2008.

4 "Memorias de Ronda", Faustino Peralta. Nro. 7, Marzo 2011, pp. 67. Número especial dedicado a la Guerra Civil en Ronda.

5Prisioneros de guerra internados en campos o depósitos de concentración, batallones de trabajadores y hospitales militares de prisioneros de guerra”. Archivo General Militar de Guadalajara. Listados de prisioneros, caja 1, carpetas 1 a 6. F. J. López Jiménez. Marzo 2004. Consultado en línea el 23 de Febrero de 2017.

6 Desconozco si hubo respuesta a esta solicitud, aunque los testimonios recabados dan por hecho su utilización.

7 “Internamiento y trabajo forzoso: los campos de concentración de Franco”, Javier Rodrigo. Consultado en línea el 20/Febrero/2017.

8 Quizá alguna persona con más perseverancia que yo pueda acceder a este documento en el Archivo General Militar de Ávila - Cuartel General del Generalísimo, Armario 1, Legajo 58, Caja 26 (AGMA-CGG, A1, L58, C26)

9 Testimonio oral propio.

10 Testimonio oral de un familiar.

11 La documentación básica para el estudio de los campos de concentración está depositada en los Archivos Militares Generales, en particular en los de Ávila y Guadalajara; si bien, hay cierta documentación en poder de la fundación Francisco Franco cuyo único propósito es poner trabas y distorsionar el estudio de cualquier asunto relacionado con la dictadura. Consultar el artículo: “Archivos y fuentes documentales del mundo concentracionario y penitenciario español”, Manel Risques, en el libro: “Una inmensa prisión”, C. Molinero, M. Sala y J. Sobrequés, eds. Editorial Crítica. 2002.

12 “Desertores. La Guerra Civil que nadie quiere contar”. Pedro Corral. Editorial Debate. 2005.

13 Para ver el estado actual del lugar y una vista aérea histórica, sírvase consultar la dirección: http://colibroco.blogspot.com.es/2017/03/los-paludicos-una-inquietante-huella.html

14 “Militares, moros y mosquitos. El paludismo en el protectorado español en Marruecos (1912-1956)”. Jorge Molero Mesa. En “La acción médico-social contra el paludismo en la España metropolitana y colonial del siglo XX”. CSIC 2003. pp. 336. Consultado en línea el 20 Febrero 2017.

¿Un campo de concentración en Ronda?

Campos para doblegar al enemigo

En las fuentes consultadas se usa indistintamente el término campo de concentración, de clasificación o depósito de prisioneros, para designar a los lugares de internamiento masivo.

Al margen de la denominación del lugar, es conveniente aclarar a qué nos referimos al hablar de campo de concentración. Resultan inevitables las connotaciones que el término ha adquirido tras la segunda guerra mundial, hasta el punto de afirmarse que en España «no hubo campos de concentración», al entender como ejemplo de ellos a los campos de exterminio nazi. Si bien los campos de concentración franquistas no son comparables con aquellos en cuanto a la funcionalidad aniquiladora, no puede negarse la existencia de un centenar y medio largo de instalaciones usadas para la humillación y aniquilación ideológica del enemigo. Conviene señalar que en este tipo de instalaciones no se respetaron en forma alguna las normas de la Convención de Ginebra de 1929 para el tratamiento de prisioneros de guerra que España había suscrito: carecían por completo de las más elementales condiciones de vida, la asistencia legal era nula y se violentaba de forma continua a los internos con todo tipo de vejaciones morales y físicas.

Usaremos la definición de campo de concentración franquista que aporta el profesor e historiador Javier Rodrigo [Ref1]:
"Campo de concentración franquista: lugar de internamiento preventivo e ilegal establecido durante la guerra civil española por los militares sublevados contra el ordenamiento político republicano para recluir a sus prisioneros de guerra en aras de clasificarlos, determinar sus supuestas responsabilidades criminales político-sociales, reeducarlos y reutilizarlos en una red de trabajos forzosos denominada de Batallones de Trabajadores y, en la posguerra, de Batallones Disciplinarios."

En su libro “Cautivos”, Javier Rodrigo analiza de forma global el fenómeno concentracionario en la España de Franco, que arranca el mismo año de la sublevación militar y termina en 1946 con el cierre del campo de concentración de Miranda de Ebro. El autor ha podido esclarecer, a través de un laborioso trabajo en archivos y fuentes memorialistas, la articulación de la política estatal destinada a la separación y depuración de los elementos indeseables para el régimen naciente. El libro da detalles precisos acerca de la organización, de los procesos de clasificación, de las prácticas reeducadoras y de la miserable vida que sufrieron centenares de miles de defensores de la República sujetos a una arbitrariedad y brutalidad extremas.

Inicialmente los prisioneros capturados por las tropas de Franco fueron internados en cárceles o instalaciones militares. Sin embargo, a medida que el conflicto avanzó, estos centros quedaron rebasados y se emplearon plazas de toros, cines, frontones, colegios, monasterios, conventos, fábricas abandonadas o lo que fuera, siempre que estuvieran suficientemente alejados del casco urbano y tuvieran abastecimiento de agua potable. Pero tras la finalización de la Guerra Civil, el número de prisioneros desbordó todas las infraestructuras disponibles y se improvisó la utilización de cualquier tipo de edificio para internar a los casi 500.000 prisioneros republicanos capturados y que habían de ser depurados para ser admitidos en el proyecto “de la nueva España”.

Evidencias

La hipótesis de la existencia de un campo de concentración en la ciudad ha sido barajada por diversos historiadores sin que hasta ahora haya sido respaldada con suficientes pruebas documentales [Ref2]. Por fin, empiezan a conocerse evidencias documentales que no dejan lugar a dudas:
  • Un salvoconducto fechado el 3 de Mayo de 1939 en cuyo membrete y sello figura la leyenda "Tribunal provisional del campo de concentración de Ronda". El documento autorizaba al prisionero portador del mismo a desplazarse hasta su pueblo de origen, al haber sido clasificado en el apartado D y por tanto, en libertad provisional según las instrucciones dictadas a las Comisiones Clasificadoras de Prisioneros y Presentados. [Ref3]
Salvoconducto emitido en el campo de concentración de Ronda
  • El Archivo General Militar de Guadalajara guarda entre su abundante documentación varias carpetas agrupadas bajo la denominación “Prisioneros de guerra internados en campos o depósitos de concentración, batallones de trabajadores y hospitales militares de prisioneros de guerra” [Ref4]. El contenido de estas 6 carpetas son los expedientes y listados de un gran número de prisioneros con sus datos de filiación en estadillos mensuales o quincenales. Además se hace constar, en mayor o menor medida, las acusaciones o sospechas sobre su condición política o social, actuaciones durante la guerra, pertenencia a sindicatos o partidos políticos, encuadramiento en unidades republicanas, así como campo, batallón o prisión donde se encuentra. Y también se anota si están pendientes de clasificación por falta de avales o a la espera de Consejo de guerra.
    Estos estadillos procedían del Servicio de Información de la Guardia Civil. que eran los encargados de fichar y hacer las diligencias administrativas en los propios campos, remitiéndolas periódicamente a las Capitanías Generales o al propio Servicio de la Inspección de Campos de Concentración de Prisioneros (ICCP).
    En el listado correspondiente a la carpeta número 2, que data de Septiembre de 1939, figuran los nombres de 1728 prisioneros internados, entre otros, en el campo de concentración de Ronda.
  • El archivo de la Real Maestranza de Caballería de Ronda conserva un oficio de la Comandancia Militar de la ciudad, fechado el 11 de Abril de 1939, solicitándole formalmente la Plaza de Toros “para las atenciones del campo de concentración de esta Plaza”. [Nota 2]
    Sello estampado en el oficio
    Es posible que la Plaza de Toros de Ronda se usara como campo de concentración provisional debido a la saturación de prisioneros que produjo el final de la contienda y que llevó al colapso de las instalaciones usadas hasta el momento, como ya se ha dicho. El oficio no es claro y deja lugar a la interpretación de que se tratase de una ampliación de un campo de concentración ya existente.
  • En el artículo “Internamiento y trabajo forzoso: los campos de concentración de Franco” [Ref5], Javier Rodrigo ofrece una minuciosa relación de los campos de concentración franquista elaborada a partir de sus investigaciones en archivos militares. El campo de concentración de Ronda aparece citado como destacado en esta relación y se hace constar que funcionó durante el año 1939. Ronda también aparece citada dos veces en el libro “Cautivos” del mismo autor: una, en un listado con los campos y número de prisioneros del Ejército del Sur que se reproduce parcialmente a continuación. 




  • La segunda cita es la siguiente:
    “En el listado de campos de concentración que en marzo de 1939 se consideran de «reciente creación», vemos ante todo un crecimiento del número de centros en Andalucía. En San Lúcar, Antequera, Ronda, Cádiz y Sevilla (en esta última, tres campos) se habían instalado con la mayor brevedad centros de internamiento a las órdenes de las auditorías de guerra y bajo la supervisión de la ICCP” 
  • Esta brevedad con la que se puso en funcionamiento el campo de concentración de Ronda permite barajar la hipótesis de que efectivamente se usaron otras instalaciones preexistentes.

    ¿Dónde pudo ubicarse?

    Ciertas fuentes orales sitúan el campo de concentración rondeño en las cercanías de la Dehesa, muy cerca del actual campamento de la Legión, aunque sin concretar más su localización. Esas mismas fuentes sostienen que dicho campo de concentración funcionó por espacio de al menos un año y donde habría hasta 2000 prisioneros, lo que coincide con las investigaciones del profesor Rodrigo. Otros testimonios ubican al campo en el lugar conocido como “los Palúdicos”, aledaño a las instalaciones militares antes mencionadas.

    El análisis "temporal" de la zona mediante sistemas de información geográfica revela una inquietante huella. En los vuelos aéreos de los años 46 y sucesivos puede apreciarse una concentración de hasta 18 construcciones en ésa área [Nota 2].

    Construcciones en el área de los Palúdicos, procedente de la ortofoto del vuelo americano (1956).

    El origen de estas construcciones es un misterio. Es posible que procedan de una etapa anterior a la Guerra Civil, concretamente al año 1918. Entonces el Jefe de Sanidad Militar del Ejército de España en Marruecos envió una propuesta al Ministerio de la Guerra para la creación en Ronda y Granada de sanatorios para soldados afectados de paludismo, enfermedad muy frecuente en las filas del ejército español en el Norte de África [Ref 6]

    Lo que sí aseguran algunos testimonios es que a finales de los años 50 aún quedaban en pié 6 u 8 de estas construcciones, mientras que de otros barracones sólo quedaban sus basamentos de hormigón.

    Hoy estas huellas físicas están prácticamente “borradas”, aunque aún quedan restos de los barracones en las inmediaciones del lugar, a pesar que la zona se remodeló completamente tras la reconstrucción de la carretera A376, en el año 1981.

    Lugares de la Memoria


    En general, el desinterés de las administraciones ha mantenido en el olvido a estos campos de concentración y centros de internamiento de trabajadores esclavizados (ni siquiera una placa recuerda en el Valle de los Caídos en qué condiciones y quiénes construyeron el mausoleo de Franco). Sin embargo, esta práctica memoricida es una oportunidad perdida: estos lugares de la Memoria no deberían ser escondidos o destruidos porque son representativos de una realidad y forma parte de nuestra peor Historia. De esa que es preciso tener presente, aprender de ella y asimilarla para no repetirla.

    Notas:

    [Nota 1] Desconozco si hubo respuesta a esta solicitud, aunque los testimonios recabados dan por hecho su utilización.

    [Nota 2] Para ver el estado actual del lugar y una vista aérea histórica, sírvanse consultar la dirección: Una inquietante huella: Los Palúdicos

    Referencias:

    [Ref 1] “Cautivos. Campos de concentración en la España franquista 1936-1947”, Javier Rodrigo. Editorial Crítica, 2005.

    [Ref 2] “Málaga 1937. El año de Némesis”, de Lucia Prieto y "Fuera del reino de la cordura...represión en Málaga, 1937-1939". Encarnación Barranquero Texeira. En la revista Represión franquista de Andalucía editado por la Asociación Memoria Antifranquista del Baix Llobregat. 2011. “Entre el cielo y la tierra. La represiónfranquista en Málaga”. Manuel Morales Muñoz. Baetica. Universidad de Málaga. 2008.

    [Ref 3] "Memorias de Ronda", nro. 7, Marzo 2011, pp. 67. Faustino Peralta. (Número especial dedicado a la Guerra Civil en Ronda).

    [Ref 4] “Prisioneros de guerra internados en campos o depósitos de concentración, batallones de trabajadores y hospitales militares de prisioneros de guerra”. Archivo General Militar de Guadalajara. Listados de prisioneros, caja 1, carpetas 1 a 6. F. J. López Jiménez. Marzo 2004.  (Consultado en línea el 23 de Febrero de 2017)

    [Ref 5] “Internamiento y trabajo forzoso: los campos de concentración de Franco”, Javier Rodrigo. (Consultado en línea el 20/Febrero/2017)

    [Ref 6] “Militares, moros y mosquitos. El paludismo en el protectorado español en Marruecos (1912-1956)”. Jorge Molero Mesa. En La acción médico-social contra el paludismo en la España metropolitana y colonial del siglo xx. CSIC 2003. pp. 336. Consultado en línea el 20 Febrero 2017.

    Los Palúdicos: una inquietante huella

    Instrucciones para una visita al área de los Palúdicos

    (citada en el artículo ¿Un campo de concentración en Ronda? de este blog)

    Los Palúdicos o la fuente de los Palúdicos, como también se ha conocido a este enclave tiempo atrás, debe su nombre a la existencia de un Sanatorio para soldados de las campañas de África enfermos de paludismo. En el catastro de finales de los años 40 aparece claramente identificado como "Santaorio antipalúdico":


    Sin embargo, este enclave también encierra una misteriosa sospecha. Por ello me he adentrado en la zona para inspeccionarla sobre el terreno.

    Descripción de la zona: área aledaña al Campamento de la Legión, en la antigua C-339 entre Jerez y Ronda a la altura del Pk. 116/117; en la actualidad se denomina A376 o popularmente, carretera de Sevilla. La carretera fue remodelada en 1992  y en el nuevo trazado el área presenta una curva sobre un gran talud.

    Visita in situ:
    "Tomar el desvío de la A376 del Llano de la Cruz-Parada de Sementales-Polvorilla. Dejar el coche ahí o en el resto asfaltado de la carretera que ya no se utiliza. Cruzar con cuidado porque hay mucha circulación la carretera actual y bajar a un hondón que está rodeado por la nueva curva actual que queda en lo alto de un talud. Pues ahí abajo, dentro del interior de esa curva resulta fácil ver los restos del suelo de hormigón, que exactamente corresponden al suelo donde se asentaban unos barracones".
    También puede apreciarse la superficie de hormigón referida al pasar en coche subiendo en dirección hacia Ronda (Construcción 1). Hay otra construcción al otro lado de la carretera (Construcción 2) algo más escondida que sólo se aprecia a pie.

    En este enlace puede verse a vista de pájaro y desde ángulos diferentes


    En el portal idemap se ve más cerca y además se puede girar la vista con los controles que están arriba a la izquierda.

    Esta es una imagen actual de la "Construcción 1" tomada desde la carretera:


    A sólo unos metros de distancia, este es el aspecto de ése basamento:



    En el otro lado de la carretera encontramos la señalada como "Construcción 2":


    Una foto cercana rebela que la construcción es un antiguo depósito de agua:


    Área de los Palúdicos en el año 1946 y posteriores

    Hoy poca parte de estas construcciones permanece ya en pie. Pero el tiempo no ha conseguido borrar totalmente estos restos, aún podemos hacernos una vaga idea de lo que pudo ser el lugar usando las fotos aéreas procedentes de los Sistemas de Información Geográfica históricos consultados (vuelos fotogramétricos de fechas 1946, 1956 y 1973).

    Esta es la vista del lugar, en ella unas 18 construcciones, vuelo americano 1956.

    En esta imagen de 1956 pueden apreciarse hasta 18 edificaciones. El lector buen observador podrá apreciar hasta los mismos árboles en determinadas zonas. Es posible acercarse un poco más, aunque la calidad de la imagen se degrada bastante.
    Así que volemos en el tiempo al año 1971... 

    El tiempo ya va haciendo notar la degradación de las construcciones

    Visitar los Palúdicos e
    n el visor histórico de idmap.


    Hipótesis

    ¿Son estos los restos del campo de concentración en Ronda en 1939?
    Esta cuestión es sólo una hipótesis, quizá descabellada pero posible. Algunas fuentes apuntan en ésa dirección, pero hasta el momento no ha podido confirmarse documentalmente. Otras fuentes sitúan dicho campo un par de kilómetros más arriba, a espaldas del actual campamento de la Legión. Quizá lo sepamos pronto...

    Ronda 1936: 80 Aniversario del Golpe de Estado

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    Un documento único conteniendo las referencias y notas agrupadas y enlazadas con las fuentes citadas.


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